He leído varios artículos (este, este y este) que comentan que los deportes de élite de Estados Unidos se comportan como organizaciones comunistas o socialistas. Hay 4 organizaciones que concentran la mayor cantidad de ingresos, de fanáticos, tiempo en televisión y calidad de atletas: NFL de Fútbol Americano, MLB de Béisbol, NBA de Baloncesto y NHL de Hockey sobre Hielo. Los deportistas que llegan a competir en alguno de los equipos de estas ligas ganan muchísimo dinero y gozan de un status preferencial en la sociedad. Si además hablamos de estrellas, súper estrellas o leyendas, tienen contratos con salarios de decenas de millones de dólares al año y jugosos contratos publicitarios y de patrocinio.

¿En qué cabeza cabe comparar esto con el comunismo?

En todas estas ligas existen topes salariales, ya sean individuales (hay un máximo de lo que cada jugador puede ganar) o por equipo (un monto máximo que el equipo puede destinar a salarios y contrataciones), hay una planificación centralizada donde escogen por ejemplo si se puede ampliar la cantidad de equipos, si algún intercambio de jugadores puede ser realizado y en general tratan de mantener las ligas en condiciones “igualitarias”. La NBA ha sido particularmente innovadora en estas tácticas niveladoras, siendo la primera liga en incluir un “impuesto al lujo” para equipos que gastan mucho dinero en sueldos, premiar a los equipos más perdedores de la temporada con las primeras selecciones del draft (mecanismo con el que se escogen los jugadores que vienen de la universidad o del extranjero) o vetar traspasos de jugadores que pudieran hacer que un equipo sea mucho más competitivo que el promedio de la liga.

En este paper del 2001, se expresa que los sistemas económicos de los países están determinados por la historia de los mismos (oh sorpresa). Si llevamos esto a nivel de las ligas deportivas, estas son fruto de fusiones, compras y absorción de otras organizaciones que resultaron en  los monopolios de los que gozan hoy en día (aunque Donald Trump trató de evitarlo en el Fútbol Americano). En particular, la NBA tuvo una fuerte competencia por parte de una liga llamada ABA en los años 70’s, la que terminó absorbiendo y que aportó equipos, algunas reglas, cómo dar mejor espectáculo y sobre todo que no importa lo bueno que sea un equipo, aún puede caer en quiebra (pueden ver Semi-pro de Will Ferrell para más detalles).

No nos engañemos, estas ligas no son bajo ninguna circunstancia evidencias de que el comunismo, la igualdad de condiciones o la redistribución funcionan. Lo que evidencian es que aunque no tengan competencia directa, igual están sometidos a presiones del mercado, y que su producto principal es el espectáculo y que es necesario hacer todo lo posible para garantizar que los aficionados sigan comprando entradas, mercaderías o suscripciones de TV e internet. Imaginen lo aburrido que pueden llegar a ser los deportes sin rivalidad, sin competencia y sabiendo de antemano quién va a ganar.

Al final por lo que compiten es por el tiempo que nosotros pasamos pegados viendo sus juegos, que a su vez ellos le venden a las marcas para publicidad. ¿Se imaginan eso en la URSS?

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