Opinión

Bitácora de una Pandemia: El Síndrome de National Geographic

Realmente estamos viviendo días extraños. Es difícil escribir sobre esto y evitar los lugares comunes, pero muy pocos podían prever al iniciar...

Ricardo Cie Written by Ricardo Cie · 3 min read >

Realmente estamos viviendo días extraños. Es difícil escribir sobre esto y evitar los lugares comunes, pero muy pocos podían prever al iniciar el 2020 que antes de finalizar el primer trimestre estaríamos inmersos en una Pandemia que habría obligado a buena parte de los seres humanos del planeta a encerrarse en sus casas sin salir más que a lo indispensable.

Todo el mundo está volcado al streaming en las redes de una manera sorprendente, tratando de paliar lo que para un aprendiz de ermitaño como yo es una incapacidad desesperada de estar consigo mismo. La humanidad ha perdido la capacidad de estar a solas. Y a pesar de todos los medios personales de entretenimiento que hay a mano, hay mucha gente notablemente desequilibrada por la soledad y el silencio.

Hay muchos temas que podrían dar para un buen artículo: la inmensa desinformación en medio del exceso de información, la increíble insensatez de muchos presidentes a la hora de ordenar la cuarentena y tomarse en serio la situación, cómo lo afrontan regímenes dictatoriales como en Venezuela, donde soy testigo de un manejo de caricatura y basado casi exclusivamente en la propaganda (por mi casa todos los días pasa un equipo de pendejos en un camión diciendo lugares comunes sobre evitar el contagio y exclamando como colofón: “Quítale La Corona al virus, corónate con la prevención”.)

Sí, así de imbéciles.

Y en medio de la catarata de insensatez que en estos tiempos suele acompañar por las redes sociales todo acontecimiento mundial, he visto un fenómeno particular asociado a la crisis del Coronavirus que llama poderosamente mi atención. Y no sé cómo llamarlo apropiadamente: ¿Añoranza al paraíso?¿Apología al salvajismo?¿Síndrome de National Geographic?¿simple ridiculez?

Me refiero al sorprendido señalamiento de la “vuelta al estado natural” del planeta por la ausencia de personas fuera de sus casas. Cientos de “noticias” contando que en un par de días de ausencia de actividad humana en el planeta, los canales de Venecia están cristalinos, volvieron los patos y los cisnes y los peces y que el aire está mas limpio. Que en las costas de, ponga usted el nombre que quiera, las Islas Canarias, o costas venezolanas, reaparecen delfines y ballenas. Que en ciudades al pié de montañas y cerros empiezan a llegar jabalíes con sus crías, osos y venados.

Esta foto, de paso, está trucada, es falsa

¿Tienen estas “noticias” algo de sorprendente? Pues no. Raro sería que todo eso NO sucediera. Si en Venecia diariamente había miles de embarcaciones batiendo sus remos en el agua y motores fuera borda de lanchas removiendo el fondo con sus propelas, ¿no es lo más normal que si se van todas el sedimento vuelva al fondo y el agua esté cristalina?¿Significa eso que ya no es agua contaminada? Para nada. Es el mismo desastre de agua pero sin sedimentos flotando.

¿Si más de la mitad de la población mundial está en su casa y no se moviliza, no es lógico que haya menos contaminación?

¿Si más de la mitad de la población mundial está en su casa y no se moviliza, no es lógico que haya menos contaminación? Y está bueno el pequeño break, pero hablar de la “naturaleza recuperando sus espacios” como un milagro, honestamente, es una pendejada. Necesitamos las embarcaciones en Venecia y los pescadores en las orillas de los mares del planeta y que la gente se movilice aunque el aire no permanezca impoluto. Es lo que acompaña a un planeta lleno de gente saludable y productiva. Si fuera bueno que la naturaleza “recupere sus espacios” estamos abogando por la desaparición de la humanidad, hablando de “soy leyenda” como un estado ideal del planeta.

Me perdonan, pero es una pendejada. Una tontería naif de las que le encanta a los de la generación Z y que tiene tanto sustento como defender el terraplanismo. Suena bonito y nada más. Como la otra pendejada que tomó vuelo en estos días: que esto es la consecuencia de ejercen el capitalismo. Discursos vacíos que no soportan 5 minutos de análisis.

El reto de nuestros tiempos, es obviamente mi opinión muy personal, no está en volver a las cavernas o convertirnos todos en cuáqueros para vivir de comer verduras a la luz de las velas. Yo creo que el reto enorme es asumir todo nuestro desarrollo tecnológico e industrial y manejarlo con sensatez y cuidando del único planeta que tenemos. Respetar la vida y desarrollar al máximo nuestras capacidades. No caernos a mentiras con cuentos “progresistas” solo por lanzar tweets populares. Que bien que le gusta a todos estos defensores del “regreso de la naturaleza” lavarse el trasero con agua limpia. comer con cubiertos y no estar expuestos a que los parta en dos un hipopótamo.

Written by Ricardo Cie
Escritor. Publicista. Resiliente y Pre-Millennial. Creador de #MejorDesnudosQue Profile

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