Cultura, Opinión

Crónicas desde el futuro: El Refugio

Todos hemos visto películas que hablan de la sociedad del futuro, unas más optimistas y otras menos prometedoras, con autos voladores, robots...

Guillermo Amador Written by Guillermo Amador · 4 min read >

Todos hemos visto películas que hablan de la sociedad del futuro, unas más optimistas y otras menos prometedoras, con autos voladores, robots haciendo las tareas más comunes del día a día de las personas, comida en pastillas y cosas así. A mí particularmente lo más aterrador me parece lo de la comida en pastillas, pero en realidad no es el punto que quisiera conversar en este momento.

En estos tiempos de cuarentena auto impuesta (o también obligatoria en algunos países) por el COVID-19, esta pandemia que la misma OMS se tardó en definir como tal y que en el mejor de los escenarios nos ha confinado a nuestras casas, me parece un momento ideal para hablar justamente de eso, de nuestras casas, el lugar donde antes pasábamos la menor parte del día, (porque cuando trabajas en la calle solo te detienes allí los fines de semana, y en la semana prácticamente te da tiempo de cenar, dormir, bañarte y desayunar al otro día, lave y repita). A pesar de ello, es el lugar más importante de nuestra vida, es donde está nuestra familia, (ahora me refiero al hogar, que no toda casa es un hogar), es donde recargamos energías, es nuestro refugio.

Cuando estudié Arquitectura, uno de los temas mas interesantes justo por los resultados de cada quien, (estrechamente ligado a cómo cada uno veía el entorno, mas que a un estilo o moda) era ese de diseñar un refugio. Cada uno tenía un punto de vista completamente distinto, algunos lo hacían como una sala de cine personal, otros como un estudio de grabación, un lugar para cocinar, otros se enfocaban en la vida al aire libre: cada quien le pone a su refugio ese detalle en el que quiere enfocar su descanso, o en esa afición con la que puede pasar horas entretenido. Desde un cómodo sillón o una silla gamer, una gran pantalla o un aparato para escuchar discos de pasta, un cuadro de ese artista que te gusta, la foto de tus vacaciones, los portarretratos con la familia, el color de esa pared, la lámpara del diseñador aquél…son tantas las cosas que por pequeñas que puedan verse, hacen de tu casa tu refugio, y de tu refugio tu hogar.

Cuando se diseña un refugio, se toman todas las consideraciones para que un ser humano sea feliz en ese espacio.

Y cabe además allí la discusión de cómo se construyen nuestras viviendas, cómo se diseñan las casas, apartamentos, unidades habitacionales, cómo las llame usted. El material que se usa, la importancia de la ventilación, de la iluminación, lo molesto que es que estés cocinando y se llene de humo la casa porque está mal diseñada o simplemente no tiene ventilación cruzada, que se caliente un ambiente más que otro, justo cuando lo vas a usar, porque el diseño de tu apartamento está siendo simplemente replicado cual fábrica de salchichón, y se posó en ese terreno como mejor se pudo para tener más metros que vender y menos que pagarle al diseñador, al arquitecto, ingeniero, dibujante. La importancia de una ventana, un balcón, un patio, el tipo de piso, el tipo de alfombra, y no tiene que ver tanto con costo, porque un buen diseño puede hacerse con los materiales más económicos, un buen acabado puede hacerse por el mismo precio que un mal acabado o peor, uno que no tiene nada que ver contigo ni con el sitio donde se construyó esa vivienda.

Cuando se diseña cualquier espacio, pero especialmente cuando se diseña una vivienda, se piensa en quién va a vivir allí, cómo puede personalizar su refugio, como va a ser feliz allí. Por dónde entra la luz al cuarto en la mañana durante las distintas épocas del año (que la Tierra y el Sol rotan y se trasladan por todo el universo, por ejemplo), cómo la gente va a hacer su comida, cómo la va a llevar a la sala, si le van a entrar en el cuarto las cosas básicas y si luego de eso se va a poder desplazar allí, abrir el armario, ver por la ventana, salir y entrar con comodidad. Si los olores de la cocina entran al cuarto, si los baños están ubicados de forma correcta, si el desplazamiento de las tuberías hace un recorrido muy largo, si hay columnas atravesadas, si vas a ser feliz allí.

Todo eso lo diseña una persona, un arquitecto o diseñador, con la ayuda de al menos un ingeniero, se diseñan los espacios, se trabaja la estructura, se diseñan las instalaciones eléctricas para que si tienes la cafetera, la tostadora y una licuadora encendida, no estalle el cableado de la cocina y haya un incendio justo allí. Se piensa en la acústica, y en fin, se toman todas las consideraciones para que un ser humano sea feliz en ese espacio.

Y como dije más arriba, no se trata tanto de cuánto nos va a costar hacer ese lugar, que con creatividad se puede lograr, sino de entender que en las casas viven personas, que a veces se pueden evitar peleas si se pensó primero en el diseño que en lo que me voy a ganar abaratando viviendas hasta hacerlas invivibles. En que las viviendas no son cajones apilados uno sobre el otro, en que el urbanismo no es un lujo sino una necesidad, que contaminar los lugares donde vivimos sin piedad y sin control es un crimen de lesa humanidad, en que ver un arbolito, un poco de césped así sea en las áreas comunes no debe ser un lujo sino un derecho humano. Y eso lo podemos ampliar a todas las cosas que hacemos los seres humanos sobre este, nuestro hogar, solo que quería ejemplificarlo con algo que nos toca de una forma muy personal hoy.

Entender que estamos todos juntos en este barco llamado Tierra, y que si cada quien simplemente hace su parte, bien, con ética, con respeto al otro, y que no debemos perder el respeto ni dejar de ver la importancia de las cosas que hacemos diariamente, eso que llamamos rutina y que no tiene que ser necesariamente aburrida, porque al final ese día a día, esa suma de pequeñas cosas que hacemos, es lo que llamamos vida, y se recorre una sola vez: vamos a tratar de hacerlo bien y si nos damos cuenta de que va mal la cosa, simplemente rectificar y aprender de los errores, que de eso también se trata (y a veces hasta es gratificante).

Written by Guillermo Amador
Guillermo es Arquitecto, Marketero, Podcaster. También es Masterchef de su casa. En sus ratos libres...ah no, eso no tiene. Profile

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