Cultura, Opinión

Emprender de la nada o cómo ayudar a otros para ayudarnos a nosotros mismos

Mucho se ha dicho que hay que “aportar valor”. Darle al cliente “lo que necesita”. Son palabras muy diferentes a la era...

Written by Flavio Bastos Amiel · 3 min read >

A muchas personas les cuesta entender la idea de emprender negocios. Pero no es tan difícil como parece.
Mucho se ha dicho que hay que “aportar valor”. Darle al cliente “lo que necesita”. Son palabras muy diferentes a la era pre-internet donde “se creaba una necesidad”. El asunto es que en la medida que aportamos valor a las vidas de las personas, más valor adquirimos como personas (o como marca, startup, app, web, etc. -según sea el caso-). Al ayudar a otras personas, nos estamos ayudando a nosotros mismos a crear cosas que de otra forma no existirían.
Me voy a explicar con el historial de mis últimos años en el mundo de los viajes y el turismo online.

El comienzo de mi aventura personal

Hace casi 6 años comencé una nueva etapa de mi vida. Casi sin querer, creé la que es probablemente la guía de viajes de  referencia de Lisboa más conocida del mundo de habla hispana: lisboando.com

Nació como un blog. Sin más herramientas ni presupuesto que mis manos, una plataforma de blog, y mi conexión a Internet.

Con el tiempo, comencé a recibir invitaciones para quedarme en un hotel, para ir a comer a un restaurante. Con el tiempo comencé a ganar comisiones por cada noche de hospedaje que alguien reservaba en nuestra plataforma. En su momento, yo no sabía que ésto era posible. Tampoco sabía que quizás algún día podría vivir de ése blog. Pero el poder (¡es como un “súper” poder!)  de sentarme a escribir esto un viernes a las 14 de la tarde se debe básicamente a mi esfuerzo y a Internet: puedo hacer lo que quiera, las “máquinas” están trabajando para mí (servidores, programas de afiliados de hoteles, etc.).
Hoy por hoy contamos con una red de casi 10 guías de viaje que continúan en expansión y que cuentan con casi 1 millón de visitantes y miles de euros en revenue anualmente. Además, cientos de empresas entre hoteles, apartamentos, restaurantes y servicios de visitas guiadas se ganan dinero gracias a nuestros servicios.
Lo más interesante de la experiencia es que no necesité mucho más que mis manos para lograrlo.
Confieso que fue un trabajo relativamente fácil. Sin embargo, no fue lo suficientemente satisfactorio. Así que decidí seguir emprendiendo: quería que otros pudieran hacer lo mismo que yo había hecho.

Iluminación I

Una de las cosas que más me sorprendía de mis capacidades de generar ingresos pasivos gracias Internet, era pensar que CUALQUIER persona podría hacerlo. Al menos cualquier persona que supiera escribir.

La idea de poder ayudar cientos -quizás miles- de personas a tener un ingreso extra, me volaba la cabeza.

Así que intenté que una gran cantidad de personas se uniera a mi red de guías de viajes. Les dí mi conocimiento, mis métodos, mi curso. Los ayudé a montar servidores, comprar dominios, y organizar listas de contenidos para desarrollar. Luego los acompañé en el proceso. Algunos lo lograron. Otros no. El problema con esta aproximación es que el alcance era muy poco.

Iluminación II

Entonces tomé todo lo que había aprendido ayudando a los demás, y decidí hacer algo con todo lo que había desarrollado: crear un curso. Creé un curso que se llama “Habla y Vive”. El curso cuenta mi aprendizaje a lo largo de mi experiencia con Lisboando y exhorta a otros usuarios a aprender a hacer lo mismo que yo he hecho. Tanto en mi área (viajes y turismo) como fuera de ella. Lo he divulgado en diferentes plataformas, y hoy por hoy cuenta con 1.267 estudiantes en Udemy. Personalmente sé que más de 3.000 personas lo han hecho.
Conozco varios casos de éxito. Personas que han hecho mi curso y han conseguido segundas vías de ingresos gracias a mí, y a Internet. Personas que han levantado pequeños imperios digitales, como yo. Parecen ser muchos números. Pero realmente no son los suficientes como para dejarme satisfecho, me siento un poco fallado. ¿Apenas 3 mil personas han hecho el curso? Podrían ser 30 mil. O 300 mil. O tal vez 3 millones. ¡Estamos en Internet!

Iluminación III

Cuando me di cuenta que el alcance era quizás poco, intenté otra aproximación, quise entonces hacerlo todo más fácil: darle la oportunidad de con pocos conocimientos, hacer mucho, a mucha gente. Puse en marcha lo que sería Itinerium.com; una plataforma que le da a los viajeros la oportunidad de hablar con un experto local que les ayude a planificar su viaje. El motivo de esta plataforma sigue siendo el mismo: ayudar a otras personas a generar ingresos. Esta vez, no pasivos, sino activos, y con algo que cualquier persona puede comprender: información sobre su ciudad.
El camino es largo, pero creo que tenemos algo entre manos. Tendremos que seguir trabajando y saber dentro de algunos años si fue o no una buena decisión. Si lo es o no, estoy satisfecho de intentarlo.

  • ¿Cómo ayudar a otros a ayudarnos? Si se dan cuenta, todo el proceso que seguí para llegar a éste punto se debió a algunas acciones, y especialmente a la interacción de la gente con estas acciones.
  • En primer lugar: escribí. Escribí sobre lo que me pareció que sería interesante para un turista que visite Lisboa. Luego vi la interacción de las personas con ese contenido, y después entendí lo que necesitaba para seguir adelante con mi proyecto y mi misión.
  • En segundo lugar, regalé algo. Mi curso. Lo regalé para que más personas pudieran tener acceso a ellas, pero sobre todo, para estar más cerca de mi misión, que es que mayor cantidad de personas se puedan beneficiar del poder de Internet, y de los ingresos pasivos o activos que se pueden ingresar en Internet.

Ninguna de esas dos cosas hubieran sido posibles si yo no me hubiera expuesto. Si no hubiera puesto mis contenidos online, y si no hubiera tenido la capacidad de sorprenderme a mi mismo con las sorpresas que -aún- nos puede dar Internet.

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