Jaqueable

No te quedes paralizado pensando: muévete.

Como dice el proverbio: lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Written by Guillermo Amador · 3 min read >

Voltaire popularizó un proberbio italiano, que se traduce más o menos como “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, y es perfecto para ilustrar lo que conocemos como Analysis Paralysis (o parálisis por análisis), ese momento en el que la toma de decisiones de una persona, un grupo o una organización se detiene por sobre analizar el siguiente paso a seguir, buscando la perfección sin conseguir nada concreto.

Puede pasar que se tengan demasiadas opciones para elegir y eso complique más la toma de decisiones, o que se tome mucho tiempo en tomar la decisión y eso cause que el problema inicial empeore o sea más complicado de solucionar. No se trata de tomar decisiones a la ligera, ni basadas solamente en lo que te dicta tu instinto, eso puede convertirse más bien en lo que se llama “extinct by instinct”, que es tomar una mala decisión basado en un mal análisis o simplemente lo que “sientes” que está bien.

Hay decisiones sencillas de tomar (por ejemplo, chocolate: si; pizza con piña: no), no inviertas más tiempo decidiendo qué vas a cenar que pensando en tu futuro profesional, obvio. Hay otras decisiones que sentimos que son más complicadas y potencialmente nos pueden paralizar mientras decidimos, por eso les comparto algunos consejos para no ser víctima de la parálisis por análisis.

-El diseño no se termina, se abandona. Es una frase de Leonardo Da Vinci que es un poco dura pero es totalmente cierta. Como diseñador aprendí que los proyectos tienen la potencialidad de ser eternos, siempre puedes mejorar algo, siempre puedes cambiar algún detalle y lo importante es saber cuándo detenernos, cuando no diseñar más y entregar. No se trata de ser mediocres en lo que se hace, insisto, la frase es de Da Vinci, lo más alejado a mediocridad en la historia de la humanidad, sino hacer que eso que estas creando pueda ser usado a tiempo, pueda ser ejecutado, cumpla con su objetivo, sea bueno y agradable: de nada sirve diseñar el mejor traje para una fiesta, el día siguiente a la fiesta.

-Ponte un límite de tiempo. En el mismo espíritu que el punto anterior, es importante delimitar el tiempo que vamos a emplear en una tarea. La Ley de Parkinson reza que el trabajo se expande para llenar el tempo que has asignado para hacerlo. Si te pones una hora para hacer algo, te vas a tomar una hora. Si te asignas 15 minutos para la misma tarea, la vas a hacer en 15 minutos. Si te cuesta mucho cumplir con ese límite de tiempo, comparte eso (el límite o el proyecto) con un compañero de trabajo (yo uso Asana para eso).

-Mantén el foco en tu objetivo principal. Esto es sencillo. Si las decisiones que se te presentan en el camino de un proyecto no están alineadas con el objetivo que tienes en el horizonte, se pospone o se elimina de la lista. Puede ser un objetivo secundario o puede ser uno de tus objetivos principales en el trabajo, en la vida. Anótalos y busca la forma de recordártelo con tanta frecuencia como puedas. Cuando te encuentres con una decisión difícil, decídete por la que está más en línea con tus objetivos o valores más importantes.

-No siempre va a salir todo perfecto. Eso. No importa si has recopilado muchísima información y has hecho todos los cursos, siempre hay uno nuevo, siempre hay más. Lo que si hay es momentos óptimos para tomar decisiones, y solo porque llegaste a una conclusión no quiere decir que sea imposible adaptarte a una nueva. Como decía David Ogilvy, “equivócate, pero equivócate pronto”.

-Comienza ahora. Richard Branson ha comenzado tantos negocios, expediciones, obras benéficas, que es imposible que se haya sentido 100% preparado todo el tiempo. De hecho, el nombre de su imperio, “Virgin”, se debe a que cuando el y sus socios comenzaron a trabajar eran “vírgenes” en lo que respecta a los negocios. No quiero decir “lánzate aunque no sepas nada”, no, recordemos “extinct by instinct”. Richard Branson no sabía volar un avión cuando lanzó Virgin Airlines, pero si sabía de negocios. No era un experto en música cuando creó Virgin Records, pero tenía idea de hacia dónde quería ir (y firmó a los Sex Pistols cuando nadie daba un centavo por ellos). No importa si tu objetivo es bajar de peso, escribir un libro, comenzar un negocio, con lo que sabes en este momento puedes comenzar. Siempre que estés haciendo algo nuevo, algo importante, algo que tenga sentido, te vas a sentir inseguro, y puedes mejorar paso a paso, pero la diferencia entre la gente normal y los triunfadores, es comenzar a hacer lo que quieres hacer.

Leyendo artículos sobre toma de decisiones para escribir éste, leí la fábula del Zorro y el Gato, de Esopo, en donde el zorro (con muchas ideas de cómo escapar) queda paralizado cuando llegan los perros cazadores y es atrapado por ese mismo parálisis del análisis, mientras que el gato, que solamente tenía una solución, se subió a un árbol y escapó. Es como la máxima del mundo militar que dice que cuando cae una bomba, no importa hacia dónde te vas a mover, lo importante es que te muevas.

Pero lo más importante es tomar las decisiones sin quedarte paralizado analizando: así no importa hacia dónde te muevas, siempre será hacia adelante.

Written by Guillermo Amador
Guillermo es Arquitecto, Marketero, Podcaster. También es Masterchef de su casa. En sus ratos libres...ah no, eso no tiene. Profile

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