Cine y TV

Los personajes más complejos de Rowling tratan de reivindicarla. 

Hay vida más allá de Hogwarts. Cormoran Strike, blanco letal, la adaptación de la obra bajo seudónimo de J.K. Rowling llega a...

Aglaia Berlutti Written by Aglaia Berlutti · 5 min read >

Hay vida más allá de Hogwarts. Cormoran Strike, blanco letal, la adaptación de la obra bajo seudónimo de J.K. Rowling llega a HBO. Luego de haber atravesado todo tipo de situaciones polémicas en el 2020, la autora vuelve a estar en el centro de la conversación virtual por una de sus llamadas obras “adultas”.

La vida de la escritora J.K. Rowling seguramente será motivo de investigación y análisis en el futuro. De ser una de las personalidades más famosas y queridas de las redes sociales, el 2020 la convirtió en una de las más odiadas. La serie de comentarios controversiales que Rowling publicó en su cuenta Twitter despertó revuelo y después, animadversión entre sus fanáticos. Incluso, parte del elenco de la franquicia cinematográfica basada en Harry Potter, tomó distancia de la autora luego que se le acusara de transfóbica. Para finales de año, la que fuera una de las figuras más queridas de la literatura, era un paria entre la gran comunidad de seguidores de sus obras que le encumbró.

Por supuesto, no se trata de un fenómeno reciente. La autora se vio envuelta en varias complicadas polémicas durante el último lustro. La más llamativa, fue su intento de hacer inclusiva la serie Harry Potter a destiempo. Sin que hubiese ningún indicio anterior, Rowling comenzó a señalar que sus obras incluían a personajes de todo origen étnico, religioso e incluso, de orientaciones sexuales diversas. Se trató de una sucesión de datos incómodos que levantó voces críticas de inmediato. 

En el 2007 y cuando apenas se había publicado “Las Reliquias de la muerte”, Rowling declaró que el personaje Albus Dumbledore era gay. Hasta entonces, no hubo la menor mención del tema en los libros o en cualquier otra parte. El dato despertó polémica y entusiasmo entre los fanáticos, que después se sintieron traicionados cuando la revelación no tuvo ningún efecto real en el canon. Luego, en el 2016, la escritora insistió en que jamás señaló que Hermione Granger fuera blanca (lo cual fue desmentido por los fanáticos), además de agregar en que había alumnos de varias religiones en Hogwarts, información que nunca se había hecho pública.

De modo, que la gran pregunta es si Rowling podrá sobrevivir a su debacle. En especial, cuando la autora no ha dejado de estar en el centro de la controversia. En septiembre del año pasado se anunció que “Troubled Blood”, la quinta parte de su serie de novelas de suspenso” escrita bajo el seudónimo Robert Galbraith, narraría una serie de asesinatos cometidos por un hombre vestido de mujer. Para buena parte de la opinión pública inglesa solo es otra forma de afirmar el punto de vista de Rowling sobre la comunidad transgénero. De nuevo, hubo un considerable escándalo alrededor de la escritura y su reputación sufrió un nuevo sacudón.

Tal vez por ese motivo, la llegada a HBO de la adaptación de las aventuras del detective privado Cormoran Strike, sea una forma de comprender el fenómeno de Rowling desde su ángulo más adulto. La primera publicación basada en el personaje llegó a las estanterías de las librerías en 2013. El libro titulado The Cuckoo’s Calling, obtuvo críticas mixtas y fue tildado de un “pobre intento para un thriller de suspenso entretenido”. A pesar de los intentos de la editorial por ocultar la identidad del autor, casi de inmediato trascendió era la segunda obra fuera del mundo de Harry Potter de Rowling. Para bien o para mal, la aun robusta popularidad de la autora, empujó al libro en las listas de ventas.

Al año siguiente, fue publicado The Silkworm, continuación inmediata de la novela. Le siguió Career of Evil en el 2015, esta vez con moderado éxito. En el 2017, las historias dieron el salto a la televisión con la serie “Strike” una adaptación de BBC ONE que compila el centro de todas las narraciones alrededor del extraño detective Cormoran Strike. Finalmente, y ya con el cuarto y quinto libro publicados, el personaje logró una versión de HBO que abarca la cuarta parte de los libros. La segunda temporada llega al gigante de las cableras, en mitad de la incómoda polémica que rodea a la escritora. El show busca llevar la historia a un público nuevo y quizás, brindar a la obra de J.K Rowling una nueva perspectiva. 

No obstante, la serie no cumple las expectativas. Se trata de un procedimental que recurre a todos los giros de trama de policíacos al uso y que, a diferencia de su versión británica, carece de la personalidad suficiente para destacar. Como en la versión más extensa que narra la historia del personaje, el Cormoran Strike de HBO (Tom Burke) es un miembro retirado de la sección de investigaciones Especiales de la Policía Militar Real, que perdió una pierna en Afganistán. La experiencia le brinda conocimientos y un método de investigación inusual. No obstante, mientras en la serie homónima inglesa hay una especial atención a los detalle criminalisticos, la nueva versión para un público más amplio está más interesada en el contexto del personaje. 

Strike no es solamente la suma de sus tics y manías. En lugar de eso, el argumento brinda un considerable espacio a las situaciones que rodean la vida privada de sus personajes. Para bien o para mal, Rowling es especialista en jugar con el trasfondo de las líneas narrativas y Strike, no es una excepción. Pero lo que en el libro es un recorrido fluido a través de relaciones íntimas y familiares complicadas -el propio detective tiene una complicada historia de trasfondo — en la televisión tiene algo de poco explorado e incompleto. 

El formato de cuatro episodios, evita que el guion pueda profundizar lo suficiente en todas insinuaciones acerca de lo que ocurre alrededor de Strike. La narración tiene un aire apresurado, que además se acentúa, a medida que lo que ocurre entre los personajes se vuelve más importante que el crimen a resolver. Strike y su relación con quienes le rodean en toda una serie de peripecias extravagantes, sustituye la conexión con la idea del talento del detective para resolver crímenes a golpes de intuición. Si en el libro, la concepción sobre las cualidades de Strike es mucho más acabada, en la segunda temporada de la serie en HBO, se desdibuja por completo. En la primera, el brillante elenco coral tenía la misión de interactuar y sostener la historia a través de la química y la camaradería. Pero en los nuevos episodios, la serie flaquea y termina por fallar en narrar incluso los detalles más obvios del caso que el detective trae entre manos. 

Claro está, la química entre Cormoran y su compañera Robin Ellacott (Holliday Grainger) sigue siendo la piedra angular de todo lo que ocurre en la serie. Ya en los episodios pasados, el argumento había establecido que Ellacot sería la contraparte lógica y sensata, al comportamiento de Strike. En la segunda temporada, la tensión se mantiene, aunque matizada de una manera singular por lo que ocurre en la vida privada de Ellacot. La secretaria que llegó a convertirse en la mano derecha del detective contrae matrimonio, pero es evidente que el guion necesita mostrar, que no se trata de una decisión perdurable. 

De nuevo, el programa configura la noción de dos personajes profundamente heridos, que deben lidiar con situaciones que le sobrepasan. Y aunque la narrativa se acelera en favor de mostrar una mayor atracción física entre Strike y Robin, la connotación de la relación entre ambos es artificial y decepcionante.

Si los libros — en especial, el controvertido quinto volumen — han sido criticados por su incapacidad para recrear una atmósfera sólida alrededor de Strike, su versión televisiva es aun más torpe. Para el cuarto capítulo es evidente que el asesinato poco claro que mueve la acción no es tan importante, como la química entre el dúo de detectives. Eso a pesar de las insinuaciones que pueda tratarse de un secreto parlamentario y un chantaje de alto nivel. Pero la estructura de la serie responde a otras intenciones. Y es esa dicotomía (que no conduce a ningún lugar ni resulta en forma alguna satisfactorio) es el mayor problema de una trama ambiciosa sin verdadera resolución. 

Written by Aglaia Berlutti
Aglaia Berlutti es abogada, fotógrafa y escritora, ha dedicado buena parte de su trabajo profesional en ambas disciplinas a la profundizar en la iconografía femenina, con especial énfasis en la mujer que crea y la divinidad femenina. Actualmente se desempeña como profesora de Autorretrato, fotografía en Film e historia de la fotografía en Venezuela en la Escuela Foto Arte, fotógrafa independiente y editora en la revista dedicada a la temática del horror Penumbria de México. Profile

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