Moon Knight, el poder de los dioses llega a Marvel

La serie Moon Knight de Disney+ tiene el singular compromiso de relatar la historia de un personaje por completo desconocido para la audiencia. Sin duda, su intento más reciente y elocuente de construir un universo más oscuro, tétrico y maduro de lo que ahora ha sido su premisa cinematográfica.

En una de las escenas de Moon Knight de Disney+, Steven Grant (Oscar Isaac) despierta con el rostro empapado en sudor, en medio de lo que parece ser una rara mezcla entre pesadilla y sueño lucido. Con las muñecas y tobillos atados a la cama, el personaje se sacude, trata de defenderse de lo que parece un ataque invisible. Una voz incorpórea se burla de su miedo y a la vez, otra más, señala su debilidad. 

En medio de la sensación de horror general — de la pérdida del control, el miedo angustioso — Grant mira a la oscuridad, como si en medio de la penumbra que le rodea, pudiera encontrar la respuesta a lo que sea padece o le provoca semejante sufrimiento. Pero la escena culmina sin aclarar que sucede en realidad. Y en la siguiente, Grant parece no recordar lo que acaba de vivir. Como si se tratara de trozos inquietantes o al menos, desordenados de una historia mayor que todavía, no se revela del todo. 

La serie Moon Knight de Disney + tiene el singular compromiso de relatar la historia de un personaje por completo desconocido para la audiencia. A pesar que buena parte de la historia de Marc Spector y sus personalidades forman parte del imaginario Marvel desde hace más de cuatro décadas, lo cierto es que su llegada al Live Action, es fruto de la experimentación. Sin duda, el intento más reciente y elocuente de Disney +, de construir un universo más oscuro, tétrico y maduro de lo que ahora ha sido su premisa cinematográfica. De hecho, buena parte del argumento de Moon Knight está basado en la premisa de empalmar a este personaje solitario, inquietante y desgarrado por lo que parece ser una combinación entre padecimiento mental y las influencias sobrenaturales, con la columna vertebral de la franquicia.

Hacerlo, además, desde la convicción que el Universo cinematográfico de Marvel, necesita crecer a la par de su audiencia. La franquicia, que lleva más de diez años ininterrumpidos en medio de una estrategia agresiva de expansión, parece estar consciente que su audiencia exige al menos, una revisión de lo esencial de su fórmula. Y no sólo en lo referente a la complejidad de su propuesta visual, complejidad de sus temas o análisis de sus personajes, En realidad, Marvel necesita abandonar el espacio de blancos y negros que sus héroes sostienen desde una moralidad impoluta, para atravesar terreno desconocido.

Moon Knight no sólo lo hace. Además, crea la percepción que la saga de Marvel se encamina hacia la posibilidad de explorar numerosos espacios experimentales en cuanto al discurso y percepción visual. La historia del personaje, se concatena con nuevas propuestas sobre personajes vinculados a lo sobrenatural del estudio. Pero a la vez, condiciona su lenguaje a cierta cualidad tenebrosa. Y finalmente, tiene la madurez para insistir en que el bien y el mal no son lugares evidentes, mucho menos elocuentes o reconocibles de inmediatos. 

La concepción difusa de Moon Knight acerca de su cualidad heroica, es quizás uno de sus puntos más fuertes. También, el hecho que el personaje se desdobla en dos y hasta tres personalidades, que confluyen en una actuación agónica, físicamente demandante y brillante de un Oscar Isaac que sorprende por sus múltiples recursos para narrar una historia que acaece en la mente de sus personajes. Para cuando la historia comienza — y por extraño que parezca, no lo hace en el primer capítulo — el espectador no tiene otro remedio que preguntarse si en realidad, avanza hacia lugares nuevos o todo se trata de una retorcida fantasía de un hombre que cada noche, despierta atado a su cama. “Tengo problemas para distinguir la realidad de lo que sueño” se queja en voz baja Grant. Más allá, una figura en el espejo sonríe. La luna está a punto de salir y Moon Knight de revelarse en todo su terrorífico poder. 

Todos los rostros del miedo 

Pero Moon Knight es, al fin y al cabo, un producto Marvel de los pies a la cabeza. El sentido del humor está ahí — dosificado y retorcido a un nuevo nivel más sofisticado — y también, el sentido del asombro de Grant, un personaje que, en realidad, contiene tres a la vez. Incluso, en su forma más terrorífica — Moon Knight es más una figura espectral que una bienhechora —, se trata de un héroe. Uno con propósito y un elocuente sentido de su propósito, una idea que se mantiene oculta durante los primeros capítulos. 

Por supuesto, un héroe que no puede distinguir la realidad, que debe luchar contra los mundos interiores y que, además, descubre que está emparentado con una deidad egipcia, necesita un contrincante a su medida. Arthur Harrow (Ethan Hawke) no es un villano temible, sino más bien un líder carismático que se hace más cruel a medida que su vínculo con el dios egipcio Ammit se hace más notorio. Es Harrow el que mueve los hilos en la oscuridad — de nuevo, el término es preciso — y el que construye con cuidado la posibilidad de un genocidio por motivos morales. ¿Demasiado parecido al chasquido de Thanos? “Al final, los dioses deseamos lo mismo” dice en voz baja Harrow, conducto y vínculo de Ammit con la tierra. El enfrentamiento entre Harrow y Grant es una especie de reflejo angular entre la percepción de lo divino en su aspecto más retorcido. ¿Qué hacer cuando los dioses batallan en la tierra a través de los hombres? La pregunta se hace más compleja a medida que se hace más necesaria. ¿Qué ocurre cuando son los hombres los que brindan a los dioses la oportunidad de actuar? 

No hay una forma sencilla de definir esta concepción de lo heroico basado en lo sobrenatural que propone Marvel. Y es esa ruptura, lo que hace que sea complicada, cuando no dolorosa, la percepción consciente de lo espiritual, lo moral y lo intuitivo en una serie llena de dilemas en tonos grises. Moon Knight es el primer paso real de Marvel hacia un planteamiento con millones de aristas. Pero también, una concepción honesta sobre un recorrido novedoso hacia el tiempo y el miedo. Más allá de la lucha de avatares divinos, el poder del hombre para enfrentarse a la oscuridad, sigue siendo el principal objetivo de Marvel.

Y Moon Knight, la prueba más evidente de esa fórmula incorruptible. 

Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti es abogada, fotógrafa y escritora, ha dedicado buena parte de su trabajo profesional en ambas disciplinas a la profundizar en la iconografía femenina, con especial énfasis en la mujer que crea y la divinidad femenina. Actualmente se desempeña como profesora de Autorretrato, fotografía en Film e historia de la fotografía en Venezuela en la Escuela Foto Arte, fotógrafa independiente y editora en la revista dedicada a la temática del horror Penumbria de México.

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