Cultura, Tech

El Monopolio de los Secretos

Generalmente los gobiernos y sus agentes no tienen más derechos que los ciudadanos comunes. De hecho, normalmente, tienen menos derechos porque su...

Written by Alfredo Octavio · 2 min read >

Generalmente los gobiernos y sus agentes no tienen más derechos que los ciudadanos comunes. De hecho, normalmente, tienen menos derechos porque su nivel de responsabilidad es mayor. Por ejemplo, no tener conocimiento de la ley no es excusa para no cumplirla en el caso de un ciudadano común, pero para algunos funcionarios como Policías y miembros del poder judicial es meritorio de sanción no saberse las reglas que regulan su cargo. Aunque a algunos parece importarles poco
También las corporaciones tienen derechos similares a los de las personas, sin embargo, en algunos casos, también tienen una responsabilidad mayor. Por ejemplo, si le sirves un café a un amigo en tu casa y se quema ese accidente no debería tener consecuencias tan graves como si un café comprado en una gran tienda produce un incidente similar.
Sin embargo, hay algunos derechos que le damos a nuestros gobiernos que son exclusivos para estos. El ejemplo más común, y el único que se me ocurre, es el monopolio de la violencia. Con la excepción del derecho a la defensa, la violencia en las sociedades civilizadas es castigada por el gobierno, a veces de forma violenta. El Gobierno puede, por ejemplo, entrar a tu casa por la fuerza, tanto con una orden judicial como cuando tiene evidencia que hay un crimen en curso adentro. El Gobierno puede obligarte a presentarte a juicio, ponerte esposas y otros artefactos que limitan tu movimiento, encerrarte en una prisión, e incluso, aunque aquí es más difícil hablar de civilización, condenarte a muerte. Más nadie tiene derecho a perpetrar estos actos violentos. Ni persona, ni corporación alguna.

Generalmente los gobiernos y sus agentes no tienen más derechos que los ciudadanos comunes. De hecho, normalmente, tienen menos derechos porque su nivel de responsabilidad es mayor

Estos pensamientos me han rondado en la mente por dos casos. Uno muy reciente, el caso de Apple contra el FBI, en el que este último esta exigiendo que Apple escriba un Sistema Operativo para vulnerar los sistemas de seguridad que Apple crea para proteger a sus usuarios. Un Sistema Operativo Gubernamental. El otro caso tiene más tiempo y es el de Edward Snowden, quién se encuentra en exilio forzado sin derecho a pasaporte por haber revelado secretos de como la NSA estaba espiando a ciudadanos americanos dentro de Estados Unidos contrariando sus funciones autorizadas.
En ambos casos el Gobierno de Estados Unidos está evadiendo sus funciones y responsabilidades. Si el FBI logra que Apple haga su trabajo, se ahorra el trabajo de descubrir vulnerabilidades en los sistemas para descubrir criminales, al menos en aquellos sistemas hechos por una compañía con base en Estados Unidos. Para el NSA el argumento es similar. No hubo ni condena ni critica para las personas que permitieron que gran cantidad de secretos fueran revelados por Edward Snowden. Pocos preguntaron porque un personal contratado logró obtener y llevarse de las oficinas de la NSA tanta información. Información que demostró cosas como que el director de la CIA le mintió al congreso. La única condena ha sido a Snowden que, sin haber sido juzgado, se encuentra en exilio. Parece que es él el único culpable.
Revisando las coincidencias en estos dos casos. Se me ocurre que lo que el Gobierno está tratando de obtener es un novedoso poder: El Monopolio de los Secretos. El Gobierno aspira a lograr que las personas no tengan derecho a guardar secretos del gobierno, más aún, que las personas se hagan responsables por guardar los secretos del gobierno, incluso si este no actúa de forma apropiada para mantenerlos secretos. Esto significaría una ampliación de poderes gubernamentales sin precedente. Solamente el gobierno tendría derecho a mantener secretos y los ciudadanos y compañías estarían obligados a ayudar a preservar los secretos del gobierno y a colaborar para descubrir los secretos de los demás. Pensando en esto, uno se da cuenta que Orwell no tenía suficiente organización.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *