Jaqueable, Opinión

Toma un descanso.

Por muy apasionados que seamos con lo que hacemos, la vida se compone además de los momentos en los que estamos haciendo...

Written by Guillermo Amador · 3 min read >

La semana pasada conversaba con un buen amigo acerca del tiempo, y de que vivimos ahora en una economía de la atención, que hay tantas cosas sucediendo a la vez, compitiendo por tu atención, que es difícil prestar atención a solo una, y es difícil no caer en el tan peligroso y divertido multitasking. Además, cargamos en el bolsillo una máquina de devorar atención, con más horas de video, más textos, música, fotos, juegos e historias de todo tipo de las que es posible consumir en una vida entera. Tenemos que decidir diariamente a qué decirle que no, aburrirse es simplemente no saber elegir a lo que decimos que sí.

Gran parte de nuestra atención diaria se la damos, además, al trabajo, y por muy apasionados que seamos con lo que hacemos, la vida se compone además de los momentos en los que estamos haciendo otras cosas: leyendo un libro, disfrutando de un café con nuestra pareja, escuchando un cuento de tu hijo, (en estos días leía un poema que escribió mi hijo, una belleza, y me lo estaba perdiendo), paseando con nuestra familia sin mirar el teléfono (o bueno, solo si queremos tomar una foto o buscar una dirección…o una receta, un chiste del que no nos acordamos, en fin). A veces esa atención extra que le damos al trabajo se debe a que no sabemos delimitar lo personal de lo profesional, (y les iba a contar una anécdota de cuando tuve mi primer teléfono celular en el trabajo, hace mucho tiempo atrás, y me parecía una falta de respeto que cualquiera de la oficina te quisiera ubicar fuera del horario de trabajo, pero desde que trabajamos desde nuestras casas por razones obvias de supervivencia, se terminaron de borrar todos los límites posibles entre casa y trabajo: ahora el trabajo está dentro de tu casa).

Pero el trabajo no debe ser 24/7 (lo digo luego de enviar unos artes a publicar a las 8 de la noche), ni debe ocupar todo el espacio de tus conversaciones familiares, (lo escribo desde mi home office). Hay que apartar tiempo para el descanso, para resetear tu cerebro, para que descanse el cuerpo. Aquí les he dado tips para trabajar mejor, para aprovechar las herramientas de teleconferencia, para cuidar la vista, y en esta oportunidad lo que les doy son algunos tips para que trabajar desde casa no signifique trabajar sin parar.

1.- Haz lo más complicado al inicio del día. Esto ya lo hemos hablado en muchas oportunidades, y está confirmado que conforme pasan las horas, esa tarea fastidiosa a la que no quieres enfrentarte se va a poner más difícil. Pero como un bosque, va a seguir allí: no puedes pasarle por encima, no puedes pasarle por debajo, debes atravesarlo (esta analogía la escuché en un grupo literario en Clubhouse, me gustó). Pues atraviesa ese bosque, completa esa tarea de primero en el día.

2.- Ponte una alarma al inicio y al final de tu horario de trabajo. Esto puede ser flexible, yo particularmente trabajo mejor muy temprano en la mañana o tarde en la noche, porque a esas horas nadie te interrumpe con reuniones, llamadas, un paquete llegó a la puerta, que es ese ruido afuera, por qué Fuji ladra tanto, etc. Pero decide que a una hora en el día vas a ponerte en modo desconectado. Yo incluso solía tener bloqueado como una reunión la hora del almuerzo, para no caer en la tentación de poner reuniones a esa hora. Hay personas que usan la técnica pomodoro (de la que hemos hablado ya) para delimitar cortos espacios en los que terminar una parte de una tarea más grande, dividida en pedazos para ser “ensamblados” luego. No es ser miserable con el horario de trabajo (“a las 5 cierro todo”), es dosificarlo, porque lo importante es que no te desgastes día tras día.

3.- Tómate un break, un descanso. Yo literalmente me tomo un break a media mañana y otro a media tarde para ir a buscar un te, en el que me levanto de la silla, camino hacia la cocina, preparo el té, a veces me lo tomo en la cocina o simplemente lo llevo a mi escritorio. Lo hacía en la oficina tradicional, lo hago en mi home office, y en esos pocos minutos descanso mis ojos, mi cerebro, y estiro mis vértebras para evitar que se compriman por horas y horas continuas de estar sentado.

4.- Deja algo para mañana. No todo lo tienes que terminar de una vez, a veces las cosas necesitan una segunda o tercera revisión, con ojos frescos.

En una economía basada en la atención, piensa bien a la hora de decidir en dónde vas a invertir tu mirada, tu cerebro, tu tiempo. Trabaja apasionadamente, pero descansa. Dale tiempo a tu familia, a tus hijos, a tu mascota. A veces toca hacer horas extra y terminar ese proyecto, pero no puede ser el día a día, que la vida es una sola.

¿Te tomas un descanso en el día o lo tuyo es sólo trabajar? Deja tu sugerencia en los comentarios, y si quieres recibir información como esta todas las semanas en tu buzón de correo, suscríbete a mi newsletter en todo.elmodulor.com

Written by Guillermo Amador
Guillermo es Arquitecto, Marketero, Podcaster. También es Masterchef de su casa. En sus ratos libres...ah no, eso no tiene. Profile

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