Opinión

4 de febrero de 1992. Intento de golpe y error Comunicacional.

Ricardo Cie nos habla de cómo un error de comunicación puede costar muy caro.

Written by Ricardo Cie · 2 min read >

El 4 de febrero, hace 29 años, hubo un golpe de estado en Venezuela y yo estaba en el último año de Universidad: Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Compartía apartamento con un compañero de estudios en la urbanización Los Chaguaramos. En realidad, mi compañero era dueño del apartamento y me permitía vivir con él a cambio de pagar el condominio y los. servicios. Era un buen negocio para ambos o eso quiero creer. Yo lavaba muchos platos para compensar. Las mesas de la sala eran guacales de verduras rescatados de la basura. Un sofá de dos puestos también. No había Twiter, ni redes sociales y los teléfonos no eran más inteligentes que sus dueños ni andaban desenchufados por ahí.

Estudiaba en la noche y ya trabajaba en McCann-Erickson como Asistente de Arte todo el día. El 4 no llegué a salir de la casa porque la intentona de golpe inició en la madrugada y da la casualidad de que el edificio donde vivíamos estaba al lado de la sede de la DISIP (Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención) y fue uno de los objetivos de los soldados sublevados. Despertamos por los ruidos para ver, desde la ventana del balcón, a personal de la DISIP armado y escondido en el estacionamiento de nuestro edificio. Vimos disparos y heridos. Vimos enfrentamientos colina abajo entre ejército alzado y policías. Y nos sobrevolaron amenazantes aviones de guerra artillados. Los aviones no dispararon ni soltaron bombas en Los Chaguaramos. En otros sitios de Caracas sí, pero las bombas  nunca explotaron. La democracia no se esmeraba mucho en mantener su armamento militar.

En la tarde, la intentona había fracasado. Los golpistas no habían logrado tomar el poder en Caracas. Pero en Valencia y Maracaibo, por ejemplo, sí. Habían apresado al Teniente Coronel que lideraba las acciones en la capital. Un tal Hugo Chávez Frías, que había “dirigido” la intentona escondido en el Museo Militar, cerca del Palacio de Miraflores (despacho presidencial) donde sí hubo enfrentamientos y murieron compatriotas. El cobarde, que nunca estuvo en el frente en ningún momento, cuando se vio rodeado se entregó.

Estos hechos solos serían suficientes para destruir el nombre y cualquier futuro político del “líder” alzado. Los renegados en el resto del país habían logrado sus objetivos. Él no. Y como consecuencia de su fallo personal, todos caerían. Más de 100 muertos de ambos bandos en una acción fracasada. Un villano triste para la historia. Y entonces… el error.

¿Cuál fue el temible error?

Como había varias ciudades muy importantes aún bajo control de los rebeldes (Valencia, Maracay y Maracaibo al menos) los que tenían detenido al Teniente Coronel Chávez decidieron que sería buena idea poner al tipejo en televisión nacional para que le dijera a sus secuaces que sin Caracas el movimiento estaba perdido y que se rindieran sin empeorar su situación, sin más bajas y en paz.

Hasta ahí tenía lógica. Pero no lo pusieron esposado y triste a decir un discurso controlado y escrito previamente. Tampoco grabaron el mensaje para, asegurarse de que decía y proyectaba lo necesario: cobardía y derrota. No. Sin esposas, tranquilo y altivo, pusieron al Teniente Coronel frente a las cámaras en vivo para que diera el mensaje como mejor le pareciese. El hombre asumió toda la culpa y las consecuencias de la intentona (en un país que tenía más de 30 años sin ver a un político del país hacerse responsable de nada) y tuvo la osadía de decirle a sus compañeros que depusieran sus armas porque “POR AHORA” no habían logrado sus objetivos.

Esos segundos de televisión crearon el mito del héroe Hugo Chávez Frías y sus compañeros, valientes Robin Hood modernos que intentaron salvar a la patria de la avaricia de los políticos del momento. Entrevistas, visitas a la cárcel, libros (“la rebelión de los ángeles” se llamaba uno de ellos) llevaron a Chávez y sus secuaces al poder 1998 (seis años después) y aún hoy sufrimos las secuelas de sus acciones criminales y su traición a la patria. Los 100 muertos de su primer acción pública se han convertido en cientos de miles: hambre, enfermedades, presos políticos, violencia de Estado y una diáspora de más de 5 millones de personas.

Un error de comunicación puede costar muy caro. 

Written by Ricardo Cie
Escritor. Publicista. Resiliente y Pre-Millennial. Creador de #MejorDesnudosQue Profile

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